La guía práctica para cuidarlos y alargar su vida útil
Durante los meses de frío, mantas y edredones se convierten en imprescindibles para nuestro descanso. Nos abrigan cada noche, nos acompañan en el sofá y forman parte de esos pequeños rituales que hacen el invierno más confortable.
Pero precisamente por ese uso continuo, también acumulan polvo, sudor y partículas invisibles que conviene eliminar con un mantenimiento adecuado.
Lavar estas prendas voluminosas parece sencillo, pero hacerlo mal puede afectar a su tacto, a su capacidad térmica e incluso a su durabilidad. En Manterol te contamos cómo cuidarlas correctamente para que se mantengan como nuevas temporada tras temporada.
Antes de lavar: la preparación marca la diferencia
El primer paso, y el más importante, es leer siempre la etiqueta de cuidado. En ella encontrarás información clave sobre:
temperatura máxima recomendada
tipo de lavado
posibilidad o no de usar secadora
Ignorar estas indicaciones puede dañar las fibras exteriores o el relleno, especialmente en edredones de alta calidad.
Si tu lavadora no tiene suficiente capacidad para una manta grande o un edredón voluminoso, es preferible no forzar el lavado. En estos casos, una lavandería autoservicio con máquinas industriales es la mejor opción para garantizar un lavado uniforme y seguro.
Detergente: lo justo y necesario
Cuando se trata de mantas y edredones, menos es más.
Recomendamos utilizar:
detergente líquido, que se disuelve mejor
fórmulas suaves o para prendas delicadas
Un exceso de detergente puede quedarse atrapado en el relleno, endurecer las fibras o generar malos olores con el tiempo. Con una dosis moderada es suficiente para limpiar en profundidad sin comprometer la calidad de la prenda.
El programa de lavado ideal
Elegir el ciclo correcto es clave para conservar el volumen y la suavidad.
Opta por un programa delicado o para prendas voluminosas
Evita centrifugados agresivos
Lava, salvo indicación contraria, entre 30 y 40 ºC
Estas temperaturas son suficientes para eliminar la suciedad habitual y los ácaros, sin dañar los materiales ni alterar su estructura.
Secado: un paso que no admite prisas
Tan importante como el lavado es el secado. Las mantas y edredones deben secarse por completo antes de volver a usarse o guardarse, ya que la humedad residual puede provocar malos olores o deteriorar el tejido.
Edredones de plumón o fibra: secadora a baja temperatura
Añadir bolas de secado ayuda a que el relleno se distribuya de forma homogénea y recupere su volumen.Mantas: si no usas secadora, extiéndelas en plano en un espacio bien ventilado, evitando la exposición directa al sol para proteger los colores y las fibras.
¿Cada cuánto conviene lavarlos?
A diferencia de las sábanas, mantas y edredones no necesitan lavarse con tanta frecuencia.
En condiciones normales, un lavado al final de la temporada es suficiente.
Si aparece alguna mancha puntual o han tenido un uso más intenso, lo ideal es tratar la zona concreta antes de realizar un lavado completo.
Cuidar bien es alargar su vida
Un buen mantenimiento no solo mejora la higiene, también prolonga la vida útil de las prendas y conserva sus propiedades térmicas y su tacto original.
En Manterol creemos en productos pensados para durar, y cuidarlos correctamente forma parte de esa filosofía.
Porque descansar bien también empieza por saber cuidar lo que te cuida a ti.